Cacao dominicano conquista mercados y abre nuevas oportunidades gastronómicas
Actualizado: 1 sept

Santo Domingo – con su sabor inconfundible y un prestigio internacional en constante ascenso, el cacao dominicano demuestra que la tradición también sabe innovar. Actualmente atraviesa un momento clave, consolidándose como ese renglón único capaz de enlazar el trabajo del campo, la agroindustria, la sostenibilidad y el arte gastronómico en una sola cadena de valor.
Este artículo es resultado de un análisis elaborado por el Observatorio Gastronómico, a partir de datos de instituciones nacionales e internacionales, sobre la producción, exportación, transformación y valor gastronómico del cacao dominicano.
Las cifras ayudan a dimensionar esta realidad. Durante 2025, República Dominicana exportó 77,058.7 toneladas métricas de cacao en grano por un valor de US$668.9 millones, de acuerdo con el Boletín de Estadísticas Agropecuarias del Ministerio de Agricultura, elaborado con datos de la Oficina Nacional de Estadística y la Dirección General de Aduanas.
El desempeño representa una oportunidad que va más allá de las divisas generadas. El desafío y, al mismo tiempo, el potencial para el país está en continuar desarrollando una cadena de valor capaz de transformar una mayor proporción de ese cacao en productos con identidad, calidad y mayor valor agregado.
Una producción con peso económico, social y ambiental
El cacao forma parte de una actividad agrícola estrechamente vinculada con las comunidades rurales. El Ministerio de Agricultura reporta alrededor de 2.75 millones de tareas cultivadas bajo sistemas agroforestales y unos 42,000 productores registrados, una dimensión que coloca al cacao también dentro de las conversaciones sobre conservación ambiental y desarrollo rural.
Durante el año cacaotero 2024-2025, Agricultura informó una producción cercana a 85,000 toneladas y exportaciones de unas 78,000 toneladas, con ingresos estimados en US$700 millones.
A esto se suma uno de los atributos que más valor adquieren en los mercados internacionales: la producción orgánica. El Ministerio de Agricultura informó que el 51 % de la producción nacional de cacao corresponde a cacao orgánico, una condición que coloca a República Dominicana en una posición favorable ante consumidores y mercados que demandan alimentos producidos bajo criterios ambientales y de trazabilidad.
La Organización Internacional del Cacao (ICCO) proyectó para República Dominicana una producción de aproximadamente 72,000 toneladas durante el año cacaotero 2024/2025, dentro de un mercado mundial que experimentó fuertes movimientos de precios y una producción global estimada en 4.698 millones de toneladas.
Las diferencias entre las cifras nacionales y las estimaciones internacionales responden a períodos y metodologías de medición distintos, pero ambas fuentes coinciden en mostrar la importancia del país dentro de la producción cacaotera del continente.
Europa: un mercado que mira al cacao dominicano
Según la Delegación de la Unión Europea en República Dominicana, el cacao y sus preparaciones se encuentran entre los principales productos dominicanos exportados al bloque europeo. La Unión Europea destaca, además, que República Dominicana es su principal proveedor de productos orgánicos, principalmente banano y cacao, dentro de la relación comercial con el país. Pero acceder y permanecer en esos mercados supone cada vez mayores exigencias.
La sostenibilidad, la trazabilidad y el origen del producto han pasado a ocupar un lugar central en el comercio internacional de alimentos. En ese contexto, la Unión Europea desarrolla en República Dominicana el Proyecto Cacaotrace, mediante el cual apoya a productores de cacao para cumplir estándares europeos bajo un modelo sostenible y libre de deforestación.
El proyecto contempla apoyo directo a más de 700 productores de Monte Plata y utiliza herramientas como la trazabilidad y la tecnología blockchain para facilitar su conexión con los mercados nacionales y europeos.
Esta transformación plantea una conclusión importante: el futuro del cacao dominicano no dependerá únicamente de cuánto se produzca, sino también de cómo se produzca, cómo se certifique, cómo se trace y cuánto valor sea capaz de generar antes de llegar al consumidor final.
Del grano al chocolate: la oportunidad del valor agregado
En el lenguaje de la gastronomía, el cacao es mucho más que una materia prima de exportación.
El grano es el punto de partida de una cadena que puede desembocar en chocolate de diferentes porcentajes de cacao, bombones, coberturas, bebidas, postres, helados, productos de repostería, confitería y múltiples preparaciones desarrolladas por chefs y chocolateros.
Aquí aparece una de las grandes oportunidades para la gastronomía dominicana: construir una cultura alrededor del chocolate y del cacao que reconozca su origen, sus productores y sus características particulares.
La transformación local permite que una mayor parte del valor permanezca en el país y abre espacios para emprendedores, chocolateros, reposteros, chefs, pequeñas industrias y marcas que pueden convertir el cacao dominicano en productos diferenciados.
No se trata solamente de exportar más cacao. Se trata también de preguntarnos cuánto podemos hacer con él antes de exportarlo y qué historia dominicana puede contar cada producto que llegue a la mesa.
El cacao como ingrediente de identidad
La gastronomía contemporánea concede cada vez mayor importancia al origen de los ingredientes. El consumidor quiere saber de dónde provienen los alimentos, quién los produce y qué prácticas existen detrás de aquello que consume.
En ese escenario, República Dominicana cuenta con una ventaja: el cacao puede convertirse en un ingrediente identitario de la gastronomía nacional.
Su utilización en la cocina dominicana puede trascender el chocolate tradicional y dialogar con otros productos del territorio: frutas tropicales, café, coco, especias, miel, ron y otros ingredientes que forman parte del patrimonio alimentario del país.
Esta integración abre la posibilidad de crear experiencias gastronómicas capaces de contar la historia del territorio a través de los sabores.
Un festival que refleja una cadena en transformación
En este contexto se inscribe la sexta edición del Festival del Chocolate Dominicano, que se celebrará del 11 al 13 de septiembre en Santo Domingo con la participación de más de 18 marcas vinculadas con la transformación y comercialización del cacao y el chocolate dominicano.
El reconocimiento a la Asociación Dominicana de Chocolaterías (ADOCHOCO) y a las marcas que integran este sector también pone de relieve la creciente importancia de quienes convierten el cacao en productos terminados.
Más que una celebración dedicada al chocolate, este tipo de encuentro representa una oportunidad para observar cómo evoluciona una cadena productiva que conecta al agricultor con el chocolatero, al exportador con el chef y al producto agrícola con el consumidor.
El reto: producir, transformar y contar nuestra propia historia
Las cifras de exportación muestran que el cacao ya tiene un peso importante en la economía dominicana. Los datos de producción y de agricultura orgánica muestran, además, que existe una base productiva con características diferenciadoras. Ahora el reto consiste en aprovechar esas fortalezas.
República Dominicana tiene la oportunidad de avanzar desde una posición de importante productor y exportador de cacao hacia una mayor participación en los segmentos de chocolate, gastronomía, productos gourmet, experiencias y conocimiento asociado al cacao.
Para ello será necesario fortalecer la calidad, la innovación, la trazabilidad, la capacitación y la articulación entre productores, industria, gastronomía y mercados.
El cacao dominicano tiene una historia que comienza en el campo, pero no tiene por qué terminar en el puerto.
Puede continuar en una tableta de chocolate, en el postre de un restaurante, en una creación de un chef, en una marca artesanal, en una experiencia turística o en una nueva generación de productos que lleven al mundo algo más que cacao: una expresión del territorio dominicano.
Ese es, quizás, el verdadero potencial gastronómico del cacao: convertir un producto agrícola de gran valor internacional en una herramienta para contar quiénes somos, qué producimos y hasta dónde puede llegar el sabor dominicano.




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