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27 de abril de 2017

Orlando Zapata ha hecho del palito de coco su sustento

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Orlando Zapata es un emprendedor que ha transformado por más de veinte años las riquezas de esta fruta tropical con azúcar en palitos de coco, convirtiéndose en todo un maestro de las delicias suaves y latigosas.

Luego de quedarse sin empleo, encontró en la elaboración de los palitos de coco el sustento para su familia. Goza de tener cuatro pequeños, dos hembras y dos varones, quienes han colaborado con su padre para brindarles a los dominicanos lo mejor de la dulcería criolla.

Su sonrisa, humildad, higiene y calidad de sus productos son la carta credencial que ofrece día a día a sus clientes que se dan cita en su puesto de venta, ubicado en la calle Gustavo Mejía Ricard esquina Abraham Lincoln a, partir de las 12:30 del mediodía hasta las 7:00 de la noche.

Trabajar dignamente y con amor es el legado que quiere inculcar a sus hijos, expresó Orlando Zapata en una entrevista realizada recientemente por la Fundación Sabores Dominicanos.

Resaltó que la mejor enseñanza la tuvo en sus inicios, cuando una señora cohibió a su hijo de comprarle, diciéndole “no comas cosas de la calle”; estas palabras siguen latente en su mente y agradece por ello, porque las mismas sirvieron para que Zapata pusiera mayor empeño y dedicación a su negocio, demostrando que se puede comer en la calle productos buenos, higiénicos y bien presentados. Entre risas comenta que aquella señora terminó convirtiéndose en una de sus mejores clientas.

“Dije, voy hacer que las personas crean en mí”, por lo que no dudó en comprarse varios mandiles, gorras blancas, guantes desechables, funditas plásticas y una cubeta transparente, para que el público apreciara la pulcritud de sus palitos de coco.

“Orlando palito de coco”, como toda persona visionaria y con mente de microempresario, quisiera tener mayores recursos para hacer de su negocio una gran empresa, y por qué no, una franquicia. Con sus preparaciones diarias no pierde las esperanzas.

FSD: ¿Cómo inicia “Orlando palito de coco”?
OZ: Fui cancelado hace más de 20 años en la bomba de gasolina donde laborada. Conocí al señor José Pichardo, alias “José caldero”, quien me sugirió que si yo no estaba haciendo nada, me pusiera a vender sus palitos de coco. Me dijo que eso me dejaría para la comida. Al principio lo tomé como un relajo, no le puse mucho empeño, pero con el paso de los años me di cuenta que me estaba dejando más que un empleo formal. El señor José me aconsejó que aprendiera la elaboración de los palitos de coco, pues nadie sabe de lo que va a vivir. En ese momento inicié a ponerle criterio y amor, hasta que decidí emprender mi propio negocio.

FSD: ¿Tiene alguna motivación especial?
OZ: Este proyecto me ha ayudado a salir adelante con mis cuatro hijos, ellos son mi motivación. Cada día que me regala Dios es una nueva emoción y un viaje único para darles a mis clientes los latigosos palitos de coco.

Otra de mis motivaciones es cuando me llaman de los colegios, especialmente de la zona de Piantini, para que venda mis palitos de coco en sus actividades. El acercamiento de la gente y la valoración por lo que hago me motivan a que todos los días me inspire con una gran sonrisa. A parte de esto, siempre vivo emprendiendo para que mis clientes vean que “palito de coco” no se detiene en la elaboración del palito de coco común, sino que creó cosas nuevas, como son los palitos de guanábana, chocolate con maní, guayaba y piña.

FSD: ¿Por qué elige establecer sus ventas en la avenida Gustavo Mejía Ricard esquina Abraham Lincoln?
OZ: Establecí mi punto de venta en la Gustavo con Lincoln porque cuando hacia la venta ambulante para José, siempre hacia una buena venta y las personas me reconocían llamándome “palito de coco”, además de que esta zona me llamaba mucho la atención, es muy transitada y viven personas de altos ingresos.

En esa época yo vendía los palitos a dos por cinco pesos y en la mayoría de los casos los clientes me compraban 10 y 15 pesos. Cada vez que pasaba por la “Gustavo”, Dios me bendecía y cuando decidí ser independiente, no lo dude dos veces.

FSD: ¿Cómo responden las personas que prueban por primera vez este dulce?
OZ: Yo siempre he dicho que no me gusta elogiarme, pero los clientes hablan por sí mismo. Si preguntas en mi punto de venta, te dirán que hago unos palitos espectaculares. Mis clientes se merecen lo mejor.

FSD: ¿Qué representa para usted y su familia este negocio?
OZ: Para nosotros representa todo. De este negocio sale el sustento diario de mis cuatro hijos, quienes son también mis ayudantes. He inculcado a mis hijos que de cualquier cosa se puede vivir, sin tener que delinquir. Siempre les digo que primero están sus estudios y luego de ello pueden asistirme.

FSD: ¿Cuándo no están sus hijos, quién es su ayudante?
OZ: Mi vecino Ezequiel Tejeda es mi ayudante número uno. En menos de dos meses este joven ha aprendido bastante de la elaboración y empaque de los palitos de coco.

FSD: ¿Cuáles productos vende y cuál es el más solicitado?
OZ: Mi producto es el palito de coco tradicional, luego vienen los de coco con piña, guayaba, guanábana y el de chocolate con maní, además de las bolitas suaves de coco. Para mí todos son deliciosos, pero cuando un cliente me pide referencia les exhorto a que prueben el de guanábana.

FSD: ¿Cuánto tiempo se toma la elaboración?
OZ: La elaboración de los palitos de coco se toma cuatro horas. Me levanto a las 7:00 de la mañana para tener todo listo de 11:00 a 11:30. Luego a las 12:00 me dirijo a la Gustavo con Lincoln.

FSD: ¿Cuál es la carta de representación de sus ventas?
OZ: La higiene y la calidad han sido el factor esencial de mi negocio.

FSD: ¿Cuál es el precio de sus productos?
OZ: Los palitos de coco y las bolitas suaves se venden en fundita de seis unidades con un valor de RD$200 pesos. La unidad se vende a 35 pesos. También tengo cajitas para regalos o para viajes, estas oscilan entre 800 y 1000 pesos.

FSD: ¿Tiene venta al por mayor?
OZ: Sí. Empresas y personas que en sus actividades van a tener una mesa de dulces contratan mis servicios.

FSD: ¿Cómo define el reconocimiento a su trabajo?
OZ: Lo defino como un éxito. Soy un emprendedor bendecido por Dios. Mi trabajo me ha enseñado que los escenarios que te presenta la vida se deben afrontar con valor y sobre todo, que siempre debemos regalar una sonrisa al prójimo.

FSD: ¿Cuáles son las tácticas para que los palitos queden suaves y latigosos?
OZ: El secreto de los palitos latigosos es el limón y el de las bolitas suaves es no echarle. Del mismo modo, mi dedicación a la hora de amasarla, el tiempo de cocción y enfriamiento ayudan a que la textura quede uniforme.

FSD: ¿Cómo le podemos contactar?
OZ: Mi contacto es 809-982-0456 Orlando Palito de coco, asimismo me pueden buscar en las redes sociales Instagram y Facebook como @Orlandopalitodecoco

FSD: ¿Qué consejo le diría a los padres dominicanos?
OZ: Les diría que todo el que quiere emprender un trabajo digno lo haga con amor y que no tengan vergüenza a vender en la calle, que temor debe dar quitar lo ajeno. El trabajo es quien pone al hombre en alto, mientras que la delincuencia lo pone pequeño. Por otra parte, que instruyan a sus hijos en el camino del trabajo y que si tienen un negocio lo motiven a que participen en el mismo.

 

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