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2 de junio de 2017

MonCarlo, un restaurante cosmopolita en el centro de Constanza

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MonCarlo Restaurant es una caja de sorpresas. Desde el parqueo se advierte un concepto citadino inusual en las montañas y luego un diseño interior que desde el piso hasta el techo nos conquista. Ya en la mesa, el protagonismo lo asume un amplio y exquisito menú, que va de la alta cocina dominicana a la internacional, valorando los recursos agropecuarios que hacen de Constanza el más productivo de los municipios.

Las altas calificaciones y comentarios que dejan turistas extranjeros y locales en tripadvisor.es destacando su menú, servicio, calidad, confort, atenciones y buenos precios justifican una visita a Constanza, el pueblo más elevado del Caribe sobre el nivel del mar.

“Este restaurante representa el gusto de su propietario, mi hermano Carlos Matías Quezada (propietario de Lámparas Quezada). Es un proyecto innovador, una forma de aportar al pueblo un lugar bonito y acogedor donde se pueda pasar un buen rato y disfrutar nuestra exquisita cocina”, expresa Solange –Soly– Quezada, gerente general.

La gastronomía del MonCarlo es muy variada y rica, siendo los platos más demandados: El chivo a la Constanza, el conejo al vino y al horno y el cordero, un producto distintivo de la demarcación, explica.

“Tenemos una sopa muy exquisita de auyama con camarones, la crema de auyama regular y la sopa de rábano amarillo”, refiere Quezada.

También recomendamos rissotto de osobuco, San Jacobo (filete de cerdo empanizado), las paellas y la sopa de cebolla. Las pizzas, que cuentan con toda una terraza en la parte frontal, también han tenido muy buena acogida.

El rábano amarillo, cepa de apio o Arracacha de los Andes como se conoce este producto agrícola exclusivo de la zona, es puesto en valor en la cocina de MonCarlo donde se convierte en exquisitos tostones, en canastitas que sirven rellenas de camarones y en sopa.

Las entradas y guarniciones que acompañan los platos fuertes provienen de esa demarcación eminentemente agrícola: brócoli, coliflor, zanahoria, papa, pimiento, lechuga... forman parte de ensaladas, son acompañantes o instrumentos para la pródiga imaginación de los experimentados chefs Rafael Alexis de la Rosa y Eduardo Santana.

Ambos chefs llegaron a MonCarlo con una vasta experiencia acumulada en los mejores restaurantes y hoteles de la capital, zona turística del Este y en establecimientos especializados en gastronomía italiana, francesa... pero con Constanza están encantados. “Hemos tenido muy buena acogida, nos encargamos de mantener la calidad, que la gente se sienta complacida y con deseos de volver”, expresa Santana.

“Una cosa en la que mi compañero y yo coincidimos es en que somos innovadores, siempre queremos hacer cosas nuevas y hay clientes que nos retan, vienen con un plato en la cabeza o se lo inventan, pero nosotros les preparamos lo que nos piden aunque no esté en el menú, lo hacemos con nuestro estilo, sale magnífico y la gente queda satisfecha”, añade.

Sofisticados y elegantes interiores

“MonCarlo restaurant se erige en una antigua y deshabitada vivienda en el centro del municipio de Constanza, al renovar la casa existente volcamos la intervención hacia la plástica de los interiores, puesto que teníamos que cubrir todas las marcas de los años que presentaba la casa”, así inicia Fernando Conde, uno de los profesionales que trabajó en el diseño e interiores de este establecimiento que destila arte en cada uno de sus ambientes, el relato de la obra ejecutada.

El criterio general del diseño consistió en el empleo de materiales tradicionales, pero colocados en combinaciones elegantes y atrevidas. Como resultado, vemos techos cubiertos de artesonados y plafones de madera de color negro y blanco que impregnan una atmósfera sofisticada y agradable aún en combinaciones con grandes placas de piedra coralina en el área del bar.

Grandes áreas revestidas con ladrillos coloniales, en muros y elementos arquitectónicos ya existentes, dan la impresión de construcciones antiguas, mientras que el mobiliario hecho a la medida en madera negra y topes de mármol de carrara, impregnan los ambientes de una atmósfera sofisticada y elegante.

Todo el ambiente que se respira en el lugar está unificado por los pisos vibrantes de diseño geométrico arabescos, traídos en exclusiva de España, que aportan a la vez un toque moderno enfocado en los elementos tradicionales del típico bar español. mientras reproducciones de antiguos carteles taurinos de más de un siglo, sumados a una profusa exhibición de retratos autografiados de un gran número de personajes del mundo y de todos los tiempos, impregnan el lugar del toque cosmopolita que presume.

Exclusivas lámparas que iluminan el lugar, así como los cuadros y platos colgantes que allí se exhiben, pertenecen a la tienda anexa de los dueños del lugar. La idea era exhibir y rotar estos objetos y artículos, para que fueran apreciados por los visitantes y clientes, convirtiendo el restaurante a la vez en una galería.

Existe en el área de restaurant un salón de influencia japonesa, en la que los techos, que estaban muy deteriorados se cubrieron con elementos decorativos que recuerdan el tradicional tatami.

“Toda la idea se resume en crear una atmósfera en el restaurant, dramática por el uso del negro y blanco y detalles mandarina, elegantemente confortable para las funciones propias del mismo, y un ambiente sofisticado y acogedor, apropiado para permanecer allí confortablemente”, concluye Conde.

 

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