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3 de julio de 2017

Las arepas de doña Olga María: Una tradición familiar

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A sus 72 años, doña Olga María Jiménez Reyes recuerda orgullosamente cómo hace más de 45 años preparaba en un anafe deliciosas arepas dulces y saladas, uno de los platos más emblemáticos de nuestra cultura, cargado de historia y jocosidad.

Por su trayectoria, le fue dedicado el primer Festival de la Arepa, San Isidro 2017, celebrado el pasado mes de junio, distinción que la llena de felicidad.

Desde pequeña, sintió un llamado especial por la cocina. “No solo hacía arepa, también bizcochos, pan de batata, jalea y algunos dulces criollos”, dijo a la Fundación Sabores Dominicanos.

Sus arepas han pasado de generación en generación. Actualmente, sus cinco hijos son quienes las elaboran, estos aseguran que “Solo estamos transmitiendo los valores culinarios que nuestra madre nos enseñó”. Además, los nietos ya están aprendiendo y ayudan con las ventas.

Doña Olga enfatizó “Ellos aprendieron haciendo”, y han diversificado el negocio, pues ahora preparan quipes, pastelitos, sandwichitos, bollitos y arepitas de yuca, empanadas, pan de batata, dulce de batata con leche y coco, entre otros.

Sus sabrosas preparaciones han llegado a países como Alemania, España, Canadá, Estados Unidos (Boston, Miami, el Bronx, Massachusetts) y Puerto Rico.

Quienes tienen el placer de degustar estas arepas no dejar de exaltar su dulzor, textura suave y sobre todo, el amor con el cual son elaboradas.

Una cocina heredada

Miguel Antonio e Isidro Javier Jiménez, hijos mayores de doña Olga, son los encargados de preparar las arepas, mientras que sus hermanas participan como asistentes de cocina, colaborando con la administración y las ventas.

“Nuestra madre nos enseñó todo lo que sabemos sobre las arepas”, resaltó Isidro, quien disfruta hace 12 años de este legado culinario.

Isidro manifestó que las primeras instrucciones de su madre fueron encender el carbón y majar canela. “Después, todo se dio natural”.

“Es un trabajo honrado. Nosotros vivimos de este negocio familiar y nos sentimos regocijados por esto. Todos los días me levanto a las 4:00 de la mañana para sumergirme en aventura gastronómica”.

Disfrutar lo que se hace

“El calor del anafe se disfruta cuando uno sabe que hizo algo bien y los demás lo van a disfrutar. Nuestras arepas son una de las mejores actualmente y es por el amor y cariño que le ponemos”, acentuó Isidro.

Además, atribuye un secreto a la arepa: Tus sentimientos y forma de cocinar repercutirá en el alimento. “Si cocinas de buen o mal humor, la arepa lo dirá en su versión final”.

Después de 45 años, las arepas de doña Olga siguen cocinándose en un anafe, los 365 días del año y con la misma receta familiar, aquella que hace que sus arepas sean las más exquisitas.

 

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