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2 de febrero de 2017

La comida en la Ermita y San José de los Llanos, San Pedro de Macorís (III)

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En algunas casas de la comunidad de La Ermita y San José de Los Llanos encontramos fogones hechos a partir de tanques de metal cortados por la mitad donde las piedras y la ceniza son las fuentes empleadas para mantener el calor. Sin embargo, en otros hogares usaban los tanques enteros con un corte lateral, que se sirve para insertar las carnes o productos para asar al rescoldo de las brasas.

En las cocinas de estas zonas de San Pedro de Macorís incorporan cualquier elemento para hacerlas funcionales, debido a la carencia de los elementos que la modernidad ha determinado como imprescindibles. Por ejemplo, en una de ellas encontramos una parrilla de nevera usada como asador. No obstante, los grandes calderos de metal, envases y utensilios de plástico compiten entre molenillos de ramas, pailas, cucharas de higüero y metates de piedra. No podían faltar las tinajas que mantienen el agua fresca, ni los grandes pilones de majar el café y el maíz.

Los moradores han heredado las más antiguas de las tradiciones de la cocina vernácula, que incluye el uso de los higüeros, tinajas, mortero, y pilones. De igual manera, construyen fogones colocando tres piedras o topias de claro origen aborigen, siendo la leña el recurso universal empleado para encender fuego en casi todos los hogares de esta demarcación.

Entre las tablas de las cocinas cuelgan gruesos macutos donde guardan tusas de maíz y algunas yerbas medicinales o comestibles. Usualmente, en las hendijas colocan el colador del café y debajo de la meseta almacenan leña. Cabe resaltar que el plástico domina el escenario de los estantes.

 

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