top of page

18 de mayo de 2017

El placer de comer en Altocerro

Sin calificaciones...
Compartir

Con una vista paradisíaca del paisaje montañoso de Constanza que se extiende hasta su entorno, el Altocerro, Villas, Hotel & Camping recibe a sus visitantes con una propuesta de alta cocina tradicional dominicana que bien vale la estadía en sus instalaciones.

Se trata de “una combinación de arte culinario de nuestra madre y abuelas sumado a la gran variedad de productos cosechados en el valle que hasta hace poco no se conocían o se comercializaban en otros lugares del país”, explica la carta del restaurante antes de enumerar los platos que la integran.

Daniel Matías Meléndez, gerente general de ese hotel familiar que hace seis meses arribó a sus 20 años, refiere que la empresa se ha enfocado desde sus orígenes en ofrecer la cocina tradicional de Constanza, esa que da valor a los productos agropecuarios de la zona y a los platos icónicos que la distingue.

Para llevar la experiencia de comer a otro nivel el hotel, que dispone de 34 villas y 10 habitaciones extras, cuenta con un restaurante con tres espacios, dos de ellos terrazas tipo mirador desde las cuales los comensales se extasían con un paisaje cambiante que va desde el verdor a la neblina.

Su oferta culinaria incluye ovejo, conejo y diversas presentaciones del rábano amarillo, también conocido como cepa de apio y arracacha de los Andes, un producto que solo se cultiva en esa zona del país.

Como muestra, su chef ejecutivo Geury Vicente, desplegó en una mesa una serie de platos creando una composición de aroma, olores y sabores para deleitar todos los sentidos.

Algunos platos forman parte de la identidad de Altocerro, otros del próspero y fértil municipio y algunos han sido enriquecido durante el reciente rediseño que ha hecho en el menú la asesora gastronómica Carol Castillo, quien acaba de concluir una extensa labor que incluyó la estandarización de los platos.

Qué comer

Para los gustos, los colores, pero una entrada que hace brotar el orgullo en el rostro del gerente general es coliflor empanizado acompañado de salsa tártara, una exquisita propuesta que nació con el restaurante y ha puesto a los niños a comer el vegetal bajo su apariencia de muslitos de pollo frito. También vale la pena probar las croquetas de apio amarillo.

Otra entrada de altura es el carpaccio de rábano amarillo con tomate deshidratado y queso parmesano. Igualmente, la vistosa ensalada Altocerro, integrada por una variedad de lechuga, fresas, pimientos asados, tomates deshidratados, bolitas de queso crema empanizadas en tocineta y puerro y unas albondiguitas de guinea al vino introducidas al restaurante por el chef Leandro Díaz para la celebración de los 20 años del hotel y adicionada a la ensalada como parte del rediseño del menú, como una forma de añadir proteínas y convertirla en un plato más completo. Se sirve con una reducción de balsámico.

Siguiendo con los platos fuertes, recomendamos el chenchén con chivo guisado; el conejo al estilo Constanza cocido al vino con romero del patio y acompañado de vegetales frescos; el risoto de rábano amarillo con ovejo; la paella constancera y los sancochos y cocidos, platos que encabezan una lista de caldos que los comensales demandan especialmente cuando baja la temperatura. El puré de rábano amarillo se oferta en el desayuno.

Acompañando los platos resaltan unas bolitas de papa en témpora roja, un producto callejero que por décadas ha demandado la población, especialmente la escolar y por tanto evoca recuerdos a los clientes locales y curiosidad a los que vienen de otras localidades.

“Como postre del patio tenemos dulce de berenjena y de higo, que producimos en nuestro huerto, y de fresa, fruta local que también utilizamos en jugo y forma parte de nuestra identidad culinaria”, precisa Matías.

Comprometido con el turismo

Daniel Matías, que está comprometido con el posicionamiento del turismo gastronómico en el municipio a través del Movimiento Constanza Gastronómico, asume compromisos que beneficiarán a todos los involucrados en esa actividad comercial que tanto deleite produce a turistas locales y extranjeros.

Esos esfuerzos que involucran a un equipo multisectorial, pretenden explotar los recursos que ofrece el municipio a favor del desarrollo de un turismo gastronómico sostenible.

“Constanza lo tiene todo”, dice Matías y lo avala todo el que lo visita, especialmente cuando además de disfrutar de su extraordinaria belleza y su clima frío, el visitante se involucra con su gente hospitalaria. Las rutas agro turísticas y gastronómicas contribuirán con esa interacción que buscan muchos turistas.

“Las rutas entre otras bondades permiten vivir el territorio, el paisaje que nos da los insumos para la cocina auténtica y tradicional, que si vamos en contra del mismo, afectamos el metabolismo social, el poder estrechar las manos que con tanto amor producen los insumos que se convertirán en deliciosos platillos y bebidas en todo tipo de negocios gastronómicos y en nuestras casas pero sobre todo la sensibilización de nuestro origen, identidad, conocimiento y orgullo del patrimonio gastronómico en todas sus expresiones”, dice el doctor en Turismo Antonio Montecinos en su artículo “Qué es una ruta gastronómica turística y cultural”. Los constanceros están dispuestos a tomarle la palabra; Constanza invita a conocerla.

 

Comentarios

Aún no hay comentarios...
Califique este artículo:
-
bottom of page