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29 de abril de 2017

El arte culinario a través de la pintura

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Aunque parecen tan disímiles, entre el arte pictórico y el gastronómico existe un nexo tan antiguo como extraordinario que lleva a los exponentes de la pintura a husmear en la cocina o en acontecimientos culinarios para plasmar sus creaciones en el lienzo, mientras que muchos chefs, especialmente en la actualidad, dan una mirada a famosas pinturas para, bajo su influencia, elaborar sus propuestas.

Desde Caravaggio, artista italiano considerado el primer gran exponente del arte pictórico del barroco, hasta Picasso, se pueden encontrar en grandes obras, datos sobre qué comían sus exponentes, cómo eran sus cocinas, utensilios empleados y hasta cómo era la gastronomía de sus tiempos.

Fuera de la experiencia particular del artista, una mirada retrospectiva al arte nos muestra cómo históricamente a través de la pintura sus autores, entre pinceladas y pinceladas, arrojan informaciones sobre alimentos envueltos en acontecimientos trascendentales o que, sencillamente, formaban parte del estilo de vida de épocas y personajes.

Un digno ejemplo lo constituye “Esaú vendiendo su primogenitura”, pintura sobre lienzo de Hendrick ter Brugghen, que forma parte de la colección del Museo Thyssen-Bornemisza, de Madrid.

Recrea el relato bíblico en que Esaú intercambió sus derechos como hijo primogénito por un plato de lentejas a su hermano Jacob, lo que también dio nombre a la “crema Esaú”, un puré gourmet elaborado con esa legumbre.

Pero antes de ese insólito acontecimiento, ocurrió uno que dio a la manzana una fama que jamás ha tenido otra fruta y que inspiró al artista Jan Gossaer a pintar “La manzana de Eva”. En la obra, la primera mujer que, de acuerdo a la Biblia, habitó la tierra, pasa a su compañero, Adán, la tentadora y prohibida fruta, solo que en la pintura lo que ofrece es un melocotón, fruta que, a diferencia de la manzana, aparece junto al albaricoque y al higo en las escrituras bíblicas.

“La última cena” es otro ejemplo. Representada como un gran banquete en un anónimo veneciano, y con comedimiento en la más famosa de todas, la de Leonardo Da Vinci.

A propósito de Da Vinci, este artista, entre tantos apelativos, recibe el de “pionero de la novelle cuisine”, ya que escribió un refinado tratado de cocina, considerado adelantado para su época renacentista en que para comer bastaban los dedos y un cuchillo.

Un ejemplo que recrea el nacimiento de un nuevo estilo de vida es la pintura “Nedick’s”, del artista estadounidense Richard Estes.

La obra presenta una imagen superrealista de un puesto de unas de las primeras cadenas de comida rápida neoyorkinas, con que a principio del siglo XX, la sociedad inició la costumbre de ahorrar tiempo y dinero a través del consumo de hamburguesas.

El bodegón es todo un tema. Aunque es un género menospreciado, al que se acusa de no provocar el intelecto del espectador, en el mismo encontramos abundantemente frutas, verduras, alimentos preparados y animales de caza.

 

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