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26 de enero de 2018

El arroz como puerta de entrada a la provincia Sánchez Ramírez

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De componente básico de la alimentación de los dominicanos, el arroz ha pasado a ser un valioso recurso ecoturístico de la provincia Sánchez Ramírez, donde el diseño de una ruta, que en el mes de enero arribó a su primer año, permite al visitante apreciar todo el proceso de producción del cereal y valorar el arduo trabajo que precede a ese producto tradicional presente cada día en la mesa de los dominicanos.

Para observar y vivir la experiencia, un equipo de Fundación Sabores Dominicanos (FSD), encabezado por su presidente Bolívar Troncoso Morales, aceptó la invitación que le hiciera Francisco Sánchez Mena, coordinador general de la ruta, una iniciativa que pone en valor a la provincia y a Cotuí su municipio cabecera, al mostrar que sus riquezas van más allá de la explotación minera de oro, plata, cobre y agregados para la construcción.

En la provincia se produce el siete por ciento del arroz a nivel nacional, a través de unas 120,000 tareas cultivadas y 24 factorías que procesan en su totalidad el 47% del cereal que se produce en el país, estimado en alrededor de 12 millones de quintales al año.

La ruta del arroz, explica Sánchez Mena, surgió de un diplomado que dio seguimiento al Plan Estratégico de Desarrollo de la Provincia, que identificó su potencial turístico y como consecuencia se elaboró un plan tendente a lograr su desarrollo, que incluyó la identificación de las rutas que pudieran tener importancia turística.

Así nace la Ruta Turística del Arroz, un atractivo eco turístico implementado y ejecutado por el Club Rotario y el Consejo de Desarrollo Turístico de la provincia que está cumpliendo sus objetivos, está impactando a las comunidades incluidas en el tour y, además, tiene un componente cultural y educativo del que todos se benefician.

1. El punto de partida

Con un guía asignado, la Ruta Turística del Arroz inicia en un restaurante y termina en otro, donde los visitantes desayunan y almuerzan platillos a base de arroz.

El recibimiento tiene lugar en el Cotoi Bar & Lounge, en el municipio cabecera, donde el paladar es conquistado por el arroz en forma de bocadillos y la oryza, una bebida que además del cereal contiene piña. Mientras los comensales disfrutan el desayuno, a través del documental “La historia del arroz en República Dominicana”, reciben las primeras y muy valiosas informaciones sobre el cereal preferido.

A continuación, guía y visitantes emprenden un recorrido en el que se mezclan historia, cultura y los paisajes de impresionantes bellezas que se suceden durante el trayecto.

2. Rumbo a Villa La Mata

Mientras los turistas son guiados a su siguiente parada, reciben informaciones sobre la provincia y los lugares y monumentos que se aprecian en el trayecto. Se enteran que Cotuí, actualmente con una población de 85 mil habitantes, fue creado en 1505, lo que lo convierte en uno de los primeros poblados de la colonización de América y que la provincia Sánchez Ramírez, fundada en el año 1952 por decreto del tirano Rafael L. Trujillo, cuenta con cuatro municipios: Cotuí, Villa La Mata, Cevicos y Fantino.

Rodando por la avenida 27 de Febrero, quedan atrás la Iglesia Inmaculada Concepción, el parque Duarte (Plaza de Armas en el siglo 18) y el obelisco que actualmente rinde homenaje a los héroes locales de la Restauración y, en la salida de Cotuí, el Corredor del Maíz, una serie de casetas a ambos lados de la vía, pintadas por iniciativas del Consejo de Desarrollo Turístico y el Club Rotario, con paisajes alusivos a la flora y fauna de la provincia. En ellas se oferta majarete, chacá, arepa y las mazorcas hervidas.

Así, tras cruzar el puente sobre Yuna, el río más caudaloso del país, se produce la primera parada en Villa La Mata, el municipio más joven de Sánchez Ramírez, creado en 1982, donde se concentra la mayor producción de arroz y procesadoras de la provincia.

“En la provincia hay 24 plantas procesadoras, llamadas factorías de arroz, y solo en Villa La Mata hay alrededor de 14 y de ellas dos de las más tecnificadas, no solo de República Dominicana sino de América”, precisa Frank Sánchez, al tiempo que muestra los silos que anteriormente usó Inespre y que por un acuerdo fueron traspasados al Ayuntamiento municipal de Cotuí, para la realización del Museo Nacional del Arroz.

A poca distancia se aprecian las extensas sabanas cultivadas de arroz, con su característica lámina de agua que garantiza la humedad que requiere el cereal y se produce la primera parada para que los turistas aprecien la preparación, en terrenos fangosos, de la siembra con la intervención del hombre y la fuerza de los bueyes.

La estampa es complementada con la fauna característica de los arrozales: Blancas garzas y negras “lauras”, ave también conocida como “maura” o “aura”, encargadas de mantener el equilibrio ecológico, mediante el control de las plagas con que se alimentan.

3. La factoría J. Rafael Núñez, un ejemplo de vanguardia en el Caribe

La siguiente parada, en la factoría del Grupo J. Rafael Núñez, permite valorar todo el proceso al que es sometido el arroz, desde que llega del campo en su cáscara, pasando por pruebas de laboratorio para establecer el grado de humedad e impurezas, almacenamiento en los silos, hasta ser empacado con las clasificaciones: Premium, selecto A, selecto B y superior en presentaciones que van de una libra hasta saco de 125.

Es una factoría con tecnología de punta que, como explica en el recorrido por las instalaciones, el gerente de planta Manuel Acevedo, cuenta con un parque energético solar que produce gran parte de la energía que consumen.

Procesa entre 1200 a 1600 sacos diarios y actualmente están en un proceso de ampliación que duplicará la capacidad de la factoría, donde también se producen pastas y procesa harina.

4. El campo arrocero en todo su esplendor

El trayecto continúa hacia la Factoría de El Pozo, atravesando grandes extensiones de parcelas de arroz donde se pueden ver diferentes procesos: Campos arados, los semilleros con su tupido manto verde en porciones de terrenos y la pericia con que los obreros realizan el trasplante de las plantitas germinadas.

Los silos que cual obra de un artista delimitan el horizonte y las garzas y “lauras” que sobrevuelan o posan en tierra en busca de sus presas, son parte del paisaje que componen las parcelas, en parte fruto de la reforma agraria y la unión de los parceleros.

5. Del ritmo del piloneo al perico ripio

Al arribar a la comunidad El Pozo, los visitantes son recibido por Lety, la líder de un grupo de expertos en el piloneo del arroz, técnica ancestral, que consiste en descascarar el grano del cereal en un gran pilón de madera, golpeado rítmicamente por una o dos personas, mientras un “perico ripiao” ameniza el ambiente.

6. Un pequeño paso hacia la modernidad

La ruta sigue rumbo a Los Corozos, donde el grupo entra en contacto con Mongo y su rudimentario molino para descascarar el arroz, único proceso que el operador hace en su instalación, ya que todo el proceso que antecede es manual, lo que da como resultado un arroz integral muy similar al que sale del pilón que observamos en la parada anterior.

7. La compuerta: Entre la obra hidráulica y la belleza de la naturaleza

La ruta prosigue hasta su siguiente parada en la denominada “compuerta”, la primera infraestructura hidráulica, construida en 1950 para almacenar y dirigir a través de un canal mayor que se trifulca en tres canales segundario, las aguas del río Yuna que se utilizan para el sembradío de arroz, tanto en la provincia Sánchez Ramírez, como en parte de las provincias Monseñor Nouel y Duarte.

En esta parte de la ruta, los visitantes quedan impresionados por la belleza natural que deleita la vista e invitada a tomar las fotografías del recuerdo.

8. Sobre “el muro” de la presa de Hatillo

El siguiente objetivo es la presa de Hatillo, la más grande de las Antillas, con un espejo de agua de 32 kilómetros que genera un paisaje impresionante que cautiva a los viajeros y refuerza la convicción de que ha valido la pena vivir la experiencia de la ruta a punto de finalizar. Construido entre 1977 a 1983, muchos lo llaman el “malecón”, de una provincia carente de mar.

9. “El Muro”, el restaurante que corona la Ruta del Arroz

De la presa de Hatillo, extasiados ante el esplendor de la naturaleza, el grupo es conducido al Restaurante El Muro, un establecimiento que tiene la capacidad de acoger al visitante en una cálida atmósfera, como si llegara a su casa. Allí les espera un almuerzo exquisito donde el arroz tiene un protagonismo sin necesidad de repetir las recetas cotidianas. Una especie de tipile de arroz, arroz diferente con mariscos, pastelón de plátano maduro, carne y arroz y como postre arroz con leche con piña, son apenas algunos de los platos que integran el menú.

El restaurante combina sus exquisitas propuestas culinarias con las atenciones de su propietario, el abogado y chef Francisco Vásquez y acoge en sus interiores de diversos ambientes, una serie de artículos de la vida cotidiana de las últimas décadas dominicana, como si de un museo se tratara, a lo que se suma un paradisíaco paisaje de Hatillo.

Vivir toda la experiencia de la Ruta Turística del Arroz tiene un precio de mil 200 pesos por personas, que incluye desayuno y almuerzo, refrigerio, guía y transporte interno. Los interesados solo tienen que coordinar llamando al Consejo de Desarrollo Ecoturístico, al teléfono 809-585-2752, a Frank Sánchez al 829-279-9958 o enviando un correo a la página web.

 

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