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12 de abril de 2017

Cuidado con el mal manejo de los alimentos en Semana Santa

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Si algo preocupa a los vacacionistas en Semana Santa son los accidentes de tránsito y asfixia por inmersión en los balnearios que dejan cada año un saldo funesto. Sin embargo, hay un peligro que muchas veces viaja con ellos, como una bomba de tiempo, en el compartimiento de los alimentos.

Las estadísticas de víctimas registradas el año pasado por el Centro de Operativos de Emergencia (COE) indican que 133 personas resultaron intoxicadas por alimentos durante el asueto de la Semana Mayor, por lo que se hace necesario seguir las recomendaciones para evitar males que pueden ser mortales o dejar secuelas.

No es un juego

“Los alimentos insalubres que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer”, advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo a ese organismo, cada año enferman en el mundo unos 600 millones de personas —casi 1 de cada 10 habitantes— por ingerir alimentos contaminados y 420 mil mueren por esta misma causa.

Las infecciones diarreicas, que son las más comunes asociadas al consumo de alimentos contaminados, hacen enfermar cada año a unos 550 millones de personas y provocan 230,000 muertes.

Los niños, ancianos y mujeres embarazadas ocupan el segmento de personas más vulnerables, por lo que el cuidado en la selección, preparación, manejo y manipulación de los alimentos demanda la atención de todos los actores que intervienen en el proceso.

Cómo evitar la contaminación alimentaria

Aunque a diario se reportan casos de salmonelosis, shigella, sisteriosis, gastroenteritis, cólera, entre otras enfermedades, Juan Febles, director general de A&B Masters advierte que los casos se incrementan en Semana Santa por el mal manejo de los alimentos, lo que provoca las condiciones adecuadas para que las bacterias se multipliquen y ataquen el organismo de los consumidores.

Febles, quien además es gestor y coordinador comercial del Consorcio Fundación Sabores Dominicanos, advierte que muchas de las intoxicaciones alimentarias son causadas por actos tan simples como no lavarse las manos ni los utensilios, o por no cocinar en la temperatura y tiempo adecuado los alimentos, con el fin de eliminar los agentes patógenos.

“Pero el mayor peligro en esta época del año está en el transporte y almacenamiento después de cocinar algunos tipos de alimentos que al no refrigerarse o mantenerse calientes pueden convertirse en armas contra nuestra salud”, precisa el experto en alimentos.

En el portal de A&B Master, Febles publicó una serie de recomendaciones para evitar que lo que comienza como unas vacaciones felices termine en tragedia. Entre ellas figuran:

  • Evitar que los alimentos permanezcan en una temperatura entre 5 y 63 grados centígrados, que es el ambiente ideal para que se multipliquen las bacterias, tomando en cuenta que por debajo de 5 grados su crecimiento se mantiene controlado y por encima de 63 las bacterias mueren.
  • A propósito de la recomendación anterior, al comprar pescado congelado, descongelarlo dentro del refrigerador y no al aire libre, porque las bacterias empezarían a reproducirse y multiplicarse por dos cada 15 minutos hasta llegar a millones.
  • Comprar los alimentos en lugares que garanticen su correcta manipulación y luego asegurarse de que sus manos y los utensilios que utilizará para cocinarlos estén limpios.
  • Evitar la contaminación cruzada que se puede producir al manipular carne cruda, aves, mariscos y huevos, por lo que se debe tratar que estos alimentos y sus fluidos no entren en contacto con los alimentos listos para consumir. También se debe lavar las manos al tocar estos alimentos y mantener las tablas de cortar, cuchillos, platos y superficies de la cocina limpios. Se recomienda el uso de agua caliente y jabón cuantas veces sea necesario.
  • Al cocinar los alimentos asegurarse de darle el tiempo y una temperatura por encima de los 70 grados Celsius para garantizar que mueran los microorganismos.
  • Una vez cocinada el reto es mantener alejadas las bacterias de nuestra comida y evitar que las que sobrevivieron se desarrollen.
  • En caso de que no las pueda refrigerar o mantenerla caliente debe consumirse antes de cuatro horas o habrá muchas posibilidades de que los consumidores se enfermen.

 

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