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19 de septiembre de 2018

Conociendo los sabores de Jugos Caribé

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La historia de Jugos Caribé comenzó cuando dos jóvenes emprendedores: Anna Batlle y Luis Solís, notaron que las ofertas de jugos naturales en los Estados Unidos no coincidían con la calidad del sabor o la experiencia que ellos tenían en su país. Acostumbrados a tomar jugos naturales en la República Dominicana, país donde cultivan diversas frutas de sabor fresco y con nutrientes, son un elemento esencial de su cultura caribeña.

Ofrecen una variedad de jugos prensados en frío y elaborados con frutas exóticas, que provienen de nuestro Caribe, y más en específico, de nuestra Dominicana y que además, ayudan a los pequeños agricultores a vender sus frutas en el extranjero, dándoles así, acceso a diferentes mercados que de otra manera no podrían alcanzar.

FSD: ¿Cómo nació Jugos Caribé?

Luis Solís: La marca nació en el 2014, yo estaba haciendo una maestría en Richmond, Virginia, y un compañero de clases visitó el país. Él es norteamericano, y como típica familia dominicana, mi familia le ofreció un jugo de chinola que, cuando lo probó, su reacción fue increíble. El jugo de chinola natural no es algo común en los Estados Unidos.

De ese momento se encendió la chispa. Con la idea, hablé con Anna y con su hermano John, quienes fuimos los fundadores iniciales, y hablábamos de cómo hacer que esta idea fuese rentable.

Anna y yo hemos vivido en los Estados Unidos. Cuando nos mudamos, una de las cosas que nos hacía falta era el jugo de chinola. Fue cuando evaluamos la oportunidad de traer algo dominicano, que le hace falta al mercado que vive y visita los Estados Unidos, no solamente al dominicano. También hay una inmensa diáspora latina, personas de otros países que le encantaría.

Así iniciamos la investigación del mercado.

Anna Batlle: El procesamiento de alta presión, tecnología que habíamos decidido utilizar al inicio para preservarlos, lo que hace es aplicar una fuerte presión al producto ya embotellado para eliminar cualquier tipo de microbio que pueda tener, y darle una vida útil y alargada de cuatro meses sin tener que agregarle químicos, conservantes, ni calor, manteniendo todo el sabor y los nutrientes.

Empezamos a examinar cómo podíamos hacer llegar las frutas a Estados Unidos. Como este proceso podía llegar a ser muy costoso, decidimos enviar las pulpas congeladas.

En un inició, mi hermano y yo hacíamos la preparación en la terraza de mi casa, extrayendo toda la pulpa de la fruta, la congelábamos, la enviábamos para que Luis, en una pequeña cocina, embotellara los jugos. De allí se llevaban a un lugar donde le aplicaban el procesamiento de alta presión y luego se distribuían a las tiendas.

La primera etapa fue descubrir cómo ir desarrollando el producto que querían tanto las tiendas como el consumidor final. Después de cuatro años, ya tenemos el modelo con la receta que poseemos hoy en día y logramos instalar una planta en Dominicana. Por eso quisimos colocarnos y emprender en el mercado local.

FSD: ¿Qué funciones desempeñan dentro de la compañía?

AB: Yo tengo que ver con toda la parte administrativa de la empresa, es mi responsabilidad general, pero también me involucro con muchas cosas, desde operaciones hasta el mercadeo y ventas.

LS: Igual yo, me involucro en todo pero estoy más enfocado en lo que es el desarrollo de ventas, mercadeo, en conseguir nuevos negocios y nuevas oportunidades. También manejo el mercado de los Estados Unidos ya que vivo entre aquí y allá. Estamos teniendo muchos negocios, clientes y oportunidades nuevas en el mercado extranjero.

FSD: ¿Cuáles fueron sus dudas y factores de riesgos al emprender la marca?

LS: Dudas y factores de riesgos hay millones, cada vez que se emprende un negocio siempre hay miles de cosas que pueden ir mal. Desde que la idea no funcione, que a las personas no le guste el producto, hasta no tener el dinero para mercadearlo o no conseguir dinero para seguir la producción. Muchísimas cosas pueden ir mal, pero nosotros tuvimos una mentalidad muy proactiva, emprendedora y muy aventurera.

Nos dijimos: “vamos a intentarlo, en el camino vamos a encontrar complicaciones y vamos a buscar soluciones mientras las encontramos”, esa ha sido nuestra mentalidad desde que comenzamos. No ha sido todo color de rosa, pero siempre buscamos la forma de convertirlo en rosa. Esa es la mentalidad de nosotros y es básicamente la cultura que tenemos, no solamente Anna y yo, sino todo nuestro equipo.

AB: Lo importante también, es que cuando se busca empezar un negocio se debe crear un producto mínimamente viable para probarlo en el mercado en lugar de pensar cuál sería el producto perfecto, y pasarse cinco años desarrollando una idea. Es mejor crear algo, ponerlo en el mercado y dejar que el mismo mercado te muestre los cambios que debes hacer para que funcione. Así aprendes con la experiencia en lugar de solamente teorizar, y eso es lo que recomiendo a todos aquellos que quieren emprender un proyecto.

FSD: ¿Cuántos sabores existen actualmente en Jugos Caribé?

LS: Actualmente contamos con cinco sabores.

AB: Tenemos cereza, chinola, fresa-piña, guayaba y limón con carambola, todos con una base de jugo de caña. Los ingredientes que lleva son las frutas, el jugo de caña y agua.

FSD: ¿Hay nuevos sabores en procesos?

LS: Si, siempre tenemos muchos sabores en proceso, si comenzamos a mencionar los sabores que hemos pensado tendríamos que mencionar todas las frutas dominicanas. La pregunta es, cuál sabor viene ahora.

Lo bueno de este país es que estamos en la isla de las maravillas. Las frutas que hay aquí son las más ricas del mundo, y no lo digo por ser dominicano, sino porque viviendo fuera del país he visto frutas que vienen de México y de Tailandia, y en mi opinión no hay frutas que se comparen con las nuestras. También influye mucho la variedad de frutas que tenemos, como son la lechosa o la guanábana, que no son tan populares y no se consiguen en los Estados Unidos.

Hay mucha oportunidad de sabores que hemos explorado y que actualmente estamos pensando. Acabamos de sacar la fresa-piña, pronto vamos a introducir en el mercado nuevos sabores y nuevas presentaciones, quizá hasta una nueva línea de productos.

FSD: ¿Cuáles son los sabores favoritos en Estados Unidos?

AB: Allá los sabores que gustan mucho son la guayaba y la chinola, más que otros. Esos dos están reñidos, algunos meses gana uno y otros meses gana el otro.

FSD: ¿Cuáles son los sabores de los dominicanos?

LS: No solo son sabores dominicanos, son brasileños, son latinoamericanos, son caribeños, son asiáticos, son hawaianos, son californianos, son africanos, son del mundo. Son sabores tropicales que buscan muchos.

La chinola y la guayaba aquí también gustan mucho, pero en términos de sabores el favorito es la cereza, sin dudas. Además del sabor, es elegido por sus valores nutricionales. La cereza es mágica porque es una fruta con antioxidantes, lo que revela su alto contenido de vitamina C, y los dominicanos no le damos el valor que se merece, no entiendo realmente por qué. Cuando se recomiendan jugos para combatir la gripe siempre se habla del jugo de naranja y pocos hablan del jugo de cereza. Nosotros calculamos que seis cerezas tienen más vitamina C que cualquier complemento vitamínico, es una fruta increíble, en los Estados Unidos la utilizan como un suplemento de vitamina C.

Para los norteamericanos su sabor es diferente al que conocen, ha sido un proceso explicarle eso. Pero cuando le hablas del valor vitamínico, ya están más dispuesto a consumir el jugo de cereza porque los protege de la gripe del frío. Cuando llega el invierno, la temperatura cambia drásticamente y todos comienzan a buscar bebidas para consumir vitaminas de manera natural.

AB: Igualmente el jugo de caña, cuando comenzamos a usarlo las personas se sorprendían y les daba curiosidad probarlo.

FSD: ¿Qué diferencias han identificado entre el mercado nacional y el extranjero?

LS: La diferencia mayor es la competencia. Aquí somos básicamente la única marca de jugo natural que está siendo distribuida masivamente; hay otros jugos naturales, pero siempre lo hacen en un punto de venta como los jugos de los supermercados o los jugos de un restaurante determinado, pero no hay ninguna marca distribuyéndolos.

Entonces, allí tenemos un mercado nuevo, con mayor libertad, mientras que en los Estados Unidos es mucho más competitivo. Ofrecen más de productos naturales, hay muchas más opciones de bebidas y variedades de jugos similares a las que ofrecemos y esto hace que el costo de mercadeo de allá sea más alto, además hace que la penetración de la marca sea más retadora.

FSD: Aparte de República Dominicana y Estados Unidos, ¿En qué otros mercados aspiran entrar?

AB: El próximo mercado meta que tenemos es el de las islas del Caribe. De hecho, ya estamos investigando quienes podrían ser nuestros posibles aliados; es un mercado que tiene mucho potencial.

FSD: ¿De qué manera se han posicionado en el mercado?

LS: De una manera muy simple. Dentro del mercado dominicano, lo que queremos es ofrecer un jugo natural, más saludable y de buen sabor. Básicamente, lo que tratamos de hacer en el mercado dominicano es atrapar algo tan popular, como lo es tomar jugo natural, y prepararlo de la manera más conveniente para el consumidor y así reducir el consumo de químicos y azúcar añadida que se encuentran en muchas bebidas dentro del mercado.

En la República Dominicana hay una cultura de echarle una gran cantidad de azúcar a los jugos naturales. Queremos enseñarle al cliente que no tiene que ser así, demostrarles que un jugo se puede disfrutar sin que sea dañina. Esto lo logramos tomando algo tan dominicano, como lo es la caña de azúcar, la cual procesamos para endulzar.

AB: Además de endulzar, el jugo de caña aporta muchos nutrientes. Lo que pasa es que cuando se procesa la caña, se le debe agregar químicos y un calor intenso que termina eliminando todos sus valores naturales. Es por esto que hacemos el proceso sin agregarle calor. A su vez, se prensa en frío manteniendo todos los nutrientes naturales de la caña.

LS: Eso es lo que estamos haciendo, buscando la forma de consumir los jugos lo más saludable y delicioso posible. Esa es prácticamente nuestra posición en el mercado dominicano.

En los EEUU es algo diferente: por un lado, tenemos a la población hispana, latina y asiática que están acostumbrados a las frutas, y el sabor les recuerda a casa. Por otro lado, para el resto del mercado norteamericano estas son frutas exóticas, creando un posicionamiento diferente con ellos.

En ambos segmentos, algo que llama la atención es que trabajamos directamente con pequeños productores agrícolas, y eso es muy importante para nosotros y nuestro posicionamiento. Queremos que la gente reconozca que no somos un emprendimiento lucrativo, sino más bien un emprendimiento social.

Claro, como empresa tenemos que hacer dinero para seguir creciendo, pero ese crecimiento queremos que vaya con el crecimiento de nuestros productores, para que la economía dominicana crezca. Esa es nuestra meta.

FSD: ¿Qué riesgos y dificultades han enfrentado trabajando con frutas de temporada?

AB: Nos ha pasado en varias ocasiones, por ejemplo, cuando las frutas no están en temporada tenemos que hablar con los productores y ellos te dicen: Les voy a entregar equis cantidad, pero como las frutas están fuera de temporada, en el mercado quizás le puedan subir el precio un poco más. Y es casi seguro que no te podrán entregar la cantidad acordada. Pero, al final son cosas que entendemos.

Es un manejo que nosotros debemos saber y trabajar en base a esto, como tener un inventario por frutas, saber en qué temporada tenemos que comprarlas, cómo podemos lograr con el productor una mejor organización para poder cumplir con las cantidades acordadas. Por ejemplo, si ellos las traen o nosotros las buscamos, en equis precio. La idea es tratar de comprar cantidades superiores a lo que ellos podrían vender en una sola venta, que es lo que prefieren.

Ellos optan por tener un ingreso fijo, en lugar de poder vender una gran venta, pero en otras ocasiones ellos pueden durar seis meses sin vender nada. Esa estabilidad, es lo que queremos trabajar con ellos. Esto realmente, es un reto, no es tan sencillo como decir: si, vamos hacer este acuerdo, y así es como sucede. Hay ocasiones que no se cumplen, pero al final de día, esos son los riesgos y las dificultades que tenemos que manejar en la empresa.

FSD: ¿Han pensado tener sus propios sembradíos de frutas?

AB: La verdad es algo que no tenemos en plan, realmente entendemos que en el país hay suficientes personas produciendo frutas y que podemos trabajar con ellos. La verdad es que ellos pueden hacerlo mejor que nosotros, porque al final de cuentas, tienen toda su vida cosechando las frutas, por varias generaciones. La verdad, es que ese trabajo no es nuestra especialidad. Entendemos que ellos pueden darnos un producto mejor que el que nosotros podíamos hacer.

FSD: ¿Qué aspectos deben mejorar en el país en el área de la producción agrícola?

AB: Uno de los aspectos que debe mejorar es la planificación. Actualmente la ciclicidad de las frutas, se debe a que todo el mundo está cultivando al mismo tiempo, entonces, cuando nacen las frutas, todos tienen muchas frutas, pero hay un período en los que no hay nada, porque nadie plantó en el otro momento que tenía que hacerlo para tenerla.

La falta de planificación, es un tema que afecta mucho a los productores y, a todos los que estamos en esa cadena de producción. Por eso, es que podemos ver unos grandes saltos en los precios de las frutas y también en la disponibilidad de la misma. Es un tema muy difícil de organizar. Realmente no sabemos cómo podemos trabajarlo a un nivel más macro.

Pero es algo, que al tiempo podemos ir trabajando directamente con las personas que les compramos cuando les decimos traten ustedes de estudiar la posibilidad: si pueden cultivar en equis mes para ver si en ese período tenemos las frutas. Es sumamente difícil. Esperamos como país según como vaya pasando el tiempo como iremos organizándonos con ese tema.

FSD: ¿Qué nos pueden decir sobre su responsabilidad social y los aportes que ustedes le proporcionan al país?

AB: Desde el primer día pensamos en cómo podemos involucrar al productor-agricultor. Hemos estado viajando por todo el país, buscando productores de frutas para comprarles directamente. Actualmente, compramos desde Monte Plata hasta Azua, según la fruta y la temporada en que nos encontremos.

Hacemos una programación por temporadas para saber cuándo conseguiremos cada fruta. Con la guayaba, por ejemplo, ellos nos informan al momento que las tienen disponible. Hay que hacer un operativo para organizarlos, aunque siempre logran suplir nuestras necesidades con mucho amor y voluntad.

Trabajamos con una comunidad de cincuenta personas, aproximadamente, que se dedican a recolectar las frutas y luego las personas del pueblo son quienes nos las traen, creando así una cadena de producción organizada. Ese es un ejemplo que nos gusta mencionar, porque es algo que queremos reproducir en los demás lugares.

La verdad, es que la fruta de nuestro país es de una calidad muy buena a nivel internacional. Quizás no competimos en precios, pero sí en calidad. Queremos seguir fomentando eso y seguir mejorando la producción para que puedan ir creciendo junto a nosotros.

FSD: ¿Qué consejos les darían a jóvenes emprendedores que quieren proyectarse en el mercado internacional?

AB: Leer e investigar cómo es que funciona el mercado y hacer pruebas. La primera vez que enviamos un contenedor teníamos una noción de cómo era y luego vimos que nada ocurrió como pensábamos. Y todo eso sucedió, después de que yo había terminado un diplomado en eso.

Esto se aprende en el camino, saber lo que me puede causar una tardanza en una operación. Aclarar cuáles son las verdaderas reglas del juego, eso es muy importante, lo último que se quiere es tener un problema de regulación. Y luego, ir haciendo pruebas en el mercado.

LS: Hablando del producto en sí, hay que hacer una investigación de mercado. Buscar cuales son esas necesidades que tiene el consumidor; muchos piensan que vender un buen producto, solo por creer que es bueno, no significa que otro lo vaya a querer. Hay que cubrir una necesidad, llenar ese vacío en el mercado, conocer las tendencias, qué están consumiendo, cómo competir con algo innovador y competir en precios. Lamentablemente, las empresas pequeñas no pueden competir en precios, hay que estar claro con eso.

Si el precio es tu competencia número uno, entonces el negocio va muy forzado. Hay que buscar algo nuevo e innovador que la gente necesite aprovechando los recursos del país.

Lo que nos mueve a nosotros, como dominicanos, es tener algo competitivo en el extranjero utilizando los recursos que tenemos en nuestro país.

 

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