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25 de septiembre de 2018

Con la gastronomía es posible mantener temporadas altas todo el año

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Juan Febles, director y cofundador de la Escuela de Alimentos y Bebidas AyB Masters, es toda una autoridad en el ámbito de la hotelería y el turismo. Conoce desde el punto técnico y práctico lo que debía hacerse para que República Dominicana haya logrado consolidar el producto turístico asociado a la modalidad de sol y playa.

“Ahora se buscan nuevos temas para colocar en el corazón de los turistas, más elementos que los inciten a preferirnos como destino por encima de otros”, dice Febles.

Esta investigación forma parte del trabajo que desarrolla desde la Fundación Sabores Dominicanos, a propósito del Foro Gastronómico Dominicano, en su segunda edición. Febles propone una serie de recomendaciones para poder posicionar de una manera estratégica la gastronomía dominicana.

A su juicio la gastronomía es un elemento inclusivo de los productores locales y al mismo tiempo, permite atender mercados alternativos de turistas que pudieran contribuir con la reducción de la estacionalidad de la demanda.

Gracias a la gastronomía, se ha podido llegar a esos mercados alternativos “pero además ha servido como un aporte para el país, para descubrir qué innovar a través de la gastronomía en el campo turístico y poder ofrecer alternativas a la demanda que ha cambiado en sus hábitos, costumbres, expectativas y percepciones”.

Explicó que se ha determinado con base a estudios técnicos, que el turista cuenta con mayor información en su haber, lo cual hace que éste genere nuevas demandas acerca de su experiencia turística, propiciando de esta forma una necesidad de innovación en cuanto al diseño de productos turísticos principales y complementarios, que puedan convertir a una oferta turística en una alternativa bandera para la promoción y comercialización de un destino.

Febles, dominicano experto en turismo y gastronomía, destacado hotelero y académico con más de 25 años de experiencia en el sector desempeñando posiciones operativas y gerenciales en cadenas de hoteles de primera importancia del Caribe en el área de Alimentos y Bebidas, sostiene que República Dominicana está en condiciones de superar el llamado turismo transaccional para dar el salto al turismo relacional.

“El transaccional consiste en conseguir clientes a través de la captación de visitantes por paquetes, vía internet, medios de comunicación tradicionales y/o la plataforma 2.0.

Son transacciones impersonales sin más vinculación que una voz por teléfono o una recepcionista de hotel que exhibe una sonrisa, pero que no puede ofrecer nada más”, precisa.

“Mientras, el turismo relacional establece relaciones más amistosas, de recuerdos, gustativas, sensoriales, por eso una de las áreas que se vincula directamente con el carácter sensorial de la nueva experiencia del turismo que requiere el turista pudiera residir en la gastronomía, ya que es una acción tan fundamental como el descanso en sí.

Al mismo tiempo, la gastronomía es una combinación perfecta entre las principales características presentes en la idiosincrasia de los ingredientes que la conforman y la satisfacción de necesidades y requerimientos del turista, con una orientación del despertar sus más profundas sensaciones de placer y gusto por una comida, además del conocimiento de la expresión cultural que la origina”, dice.

Febles expone las principales razones de definir a una tipología de turismo gastronómico, para que un país con tanto potencial en esta área, como la República Dominicana, pueda aprovecharla con el fin de no sólo diseñar nuevos productos asociados al turismo relacional, sino que existan estrategias y recomendaciones para posicionar esta tipología de turismo.

Pero además permite la captación de un nuevo perfil del turista que puedan ayudar a combatir la estacionalidad de la demanda que es uno de los lineamientos expresados por la Organización Mundial del Turismo (OMT), especialmente en su informe anual denominado Barómetro Mundial (2016).

“Allí, entre otros planteamientos, se establece la necesidad de generar productos y servicios que puedan atraer turistas en todas las temporadas del año, apuntando hacia un crecimiento sostenido de dicha actividad”, explica Febles.

El turista y los nuevos tiempos

Cita una definición generada por la Asociación Mundial de Turismo Gastronómico (WFTA, 2016), que indica que el turismo gastronómico consiste en la “actividad en donde los turistas pueden disfrutar de ofertas que lo acercan al arte de preparar una buena comida”.

Todo esto tiene un sentido lógico, ya que tanto los tiempos que se viven como el turista han cambiado para siempre, por lo tanto el turismo se debe adaptar a las nuevas necesidades sensoriales que demandan las nuevas tipologías de turistas.

Por todo esto, República Dominicana debe responder al gran reto de diversificar su producto principal del turismo de sol y playa.

Sensaciones y experiencias en la gastronomía

Febles está convencido de que la gastronomía es un componente esencial en la actualidad, dentro de la experiencia turística.

Es decir, “para la gente es una experiencia positiva la comida y la bebida durante un viaje lo que haría más probable que volviera a visitar ese destino”, abriendo la puerta a una nueva oportunidad de diversificación.

Esto significa entonces, que sí República Dominicana pudiera desarrollar una innovación en cuanto a su oferta turística, basándose en la gastronomía como pilar fundamental de la promesa de servicio para el turista, pudiera estar generando desde un nuevo nicho de mercado hasta convertirse en segmento, hasta oportunidades infinitas para la incorporación de todos los sectores productivos de la nación para que sus productos sean los principales protagonistas del proceso de producción de la gastronomía nacional, señala.

Por supuesto Febles, determina la necesidad un conjunto de acciones concatenadas que busquen impulsar esta oferta por todo el país, pero al mismo tiempo, requeriría de un enfoque estratégico que pueda sumar los esfuerzos de cada una de las partes que integran el sistema turístico nacional de la isla para el logro de un mismo propósito, que sería innovar en el mercado de la oferta y demanda turística.

Juan Febles, señala que hacen falta una serie de estrategias de posicionamiento. Cinco para ser más específicos. Tales como conformar el comité de desarrollo del turismo gastronómico en República Dominicana.

Realizar un inventario de todos los prestadores de servicios asociados con la actividad turística, en conjunto con la data perteneciente a todos los productores locales de la zona, así como los rubros y capacidades de cada uno para el relanzamiento de la gastronomía dominicana como producto turístico.

Relanzar la marca destino de República Dominicana, incorporando al producto turístico gastronómico.

Adoptar una política pública que permita la inscripción en los estándares internacionales de la mayor cantidad de productos posibles con certificación de denominación de origen.

Diseñar y ejecutar un plan de formación, capacitación y sensibilización en el turismo gastronómico, dirigido a todos los integrantes del sistema turístico nacional.

“Este punto es muy importante, ya que en muchos casos, se necesita la formación en los procedimientos y métodos profesionales para la confección de una oferta turística gastronómica,” afirma.

“Comercializar a través de canales físicos y electrónicos, todos los elementos de la marca turística gastronómica dominicana”, culmina.

 

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